COMO PONERLE EMOCION A LA VIDA


Hoy de manera oficial arrancó el mundial de fútbol para los Colombianos. Porque con esa inauguración tan carente de emoción, sal y ritmo la fiebre mundialista no se siente por aquì. Es más la última vez que nos dio realmente emoción de fútbol fué cuando panini sacó el álbum del mundial donde más de un afiebrado le metió dos sueldos, tiempo y ganas a las "monitas" y es que hasta a mi me llegaron mensajes de difusión que decían. Felíz día este es un mensaje para preguntarles si de casualidad tienen la láminta 10, 36, 67, 201, 345, 550 y la 1232. No tengo la certeza si existe ese número de "monita" pero pues mi platica prefiero desperdiciarla en otras cosas.

Como sea, la emoción de fútbol definitivamente los Colombianos la vivimos diferente al resto del mundo. No solo por que somos guaraperos por naturaleza, porque nos encanta celebrar hasta las fiestas religiosas, sino por un selecto grupos de profesionales que hacen de un simple partido así sea de interbarrios todo un suceso lleno de emoción. Y no hablo de los jugadores, ni los técnicos (a no ser que sea el Bolillo Gomez que puede convertir hasta el más elegante encuentro deportivo en una pelea de gallos) tampoco hablo de las barras. Hablo de los narradores deportivos Colombianos.

El estilo de contarle a el público es único y reconocido intencionalmente. Es más tiene una particularidad única para tramitir emoción, angustia, afán y hasta pánico para quien los oye. Que sin uno saber nada de futbol le comienzan a sudar las axilas, se siente presionado, es más hasta se siente ahi - En mitad de la gramilla esperando ese pase en el último minuto que puede hacer la diferencia con un gol para poder clasificar a la siguiente ronda que definiría el futuro del equipo luego de tantos años de preparación- Mire, uno con esa presión quiere que se acabe ya el partido o que se calle el hombre que lo afana a uno tanto a apretar. O ambas cosas.

Si usted escucha por ejemplo a un narrador Argentino es calmado, sereno, conciso y para muchos colombianos podría ser aburrido. Un narrador Argentino puede narrar una jugada algo asi: Sacan el balón, pasa la pelota al medio campo, el once recibe, pase directo al doce, dispara, Gol. Fin de la jugada, la vida no nos cambió y la taza de gente angustiana y apunto de un ataque de nervios esta en cero.

A diferencia de los Colombianos. Que tienen este don de la palabra y en algunos casos de una lógica miedosa entre ellas como: "En este partido cualquiera puede ser el resultado". "Perdimos porque no ganamos". "Mundo mundial vive el fútbol fulbolisimo". Pero coherentes o no, siento que hay cosas en la vida que necesitan tener un narrador deportivo Colombiano para que no sean tan aburridas .

Por ejemplo acompañar a la novia a la peluquería: "Ahí se sienta Sara en la silla para iniciar el lavado, se vive tensión en el lugar, la estilista se acerca cuidadosamente a retirar el aluminio. Desde acá se puede divisar podría haberle quedado el pelo amarillo labrador o se pudo haber caído. Sara respira profundamente, la estilista retira la primera parte del aluminio, observa detenidamente y lo lograaa decolorado perfecto, la gente de la peluquería celebra, lo logró, un extraordinario trabajooo. Ahi sonaría "Si, si, Colombia, si, si caribe" Uno baila y se desaburre. Es más hasta se animaría a decolorarse.

Que tal un narrador deportivo metiendole emoción a el planzaso de hacer fila en el banco, sacar el perro a orinar antes de irse a trabajar a las cinco de la mañana, ir a comprar vajilla con la mujer, escuchar el sermón de las siete palabras con la abuela, un baby shower. Todas esas actividades serìan si no más emocionantes un poco entretenidas.

Como sea todos necesitamos una cuotica de emoción en la vida. Como esperar en medio del tráfico, una reunión de trabajo o una noche de mal sexo. Error, esa si no necesita narración. Ese necesita un partido ganado por W y equipo eliminado por dejar al rival en la cancha luego del calentamiento.

Good Luck
Matt

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