COSAS QUE NO ENTIENDO DE LOS 15´S


Fiesta, seis letras que a la gran mayoría de seres humanos nos hace feliz. Comida gratis, trago gratis. La posibilidad de conocer a alguien interesante, música y relajo. Una actividad perfecta para relajarse, distraerse pero que puede resultar pintoresca e inolvidable casi traumática si la fiesta son unos quince años.

Aunque los tiempos han cambiado, seamos honestos hay aun familias que se empeñan en conservar algunas tradiciones que pueden atropellar nuestros gustos si los comparamos y los aterrizamos un poco a la realidad.

La primera vez que fui a un quinceaños fue al de los de una prima de una pareja. Y yo estaba tan archi-enamorado que no solo accedí a ponerme saco y corbata. Sino a hacer parte de los chaperones, chambelanes, bailarines, pajecitos o como les digan al surtido grupo de adolescentes que hacen una coreografía mal hecha alrededor de la homenajeada. Lo peor es que hay fotos, y video

Por que por más exóticas que resulten  hay algunas tradiciones que… siguen intactas.

Por ejemplo, el vestido de la quinceañera es algo así como la fusión de una novia del Moulin Ruge, es como una novia fiestera, rumbera o daltónica. Es como un vestido de novia engolado y el asunto, pero de unos colores perfectos para un carnaval. He visto quinceañeras verdes, moradas, amarillas, rojas, rosadas y melón. Digo, en que cabeza cabe vestirse color melón el día de su cumpleaños?

Y una cosa es que pueden agarrar a la pobre adolescente, y maquillada con la escopeta de Homero Simpson. Han visto quinceañeras que parecen señoras. Con vestido melón, maquillaje melón y combinada con salón del evento. Es decir, la pobre niña si se hace detrás de una cortina, el mantel o servilleta y le toman una foto. Solo se le vera la cabeza… en un universo color melón.

Hablaré de la zapatilla. Otro de esos aspectos que son la esfinge de los quince años. De un zapatilla normal los familiares trepan a la pobre adolescente en las zapatillas mas teiboleras del mercado con un tacón de sabrá Dios cuantas pulgadas. No bastando con eso la sientan en un columpio, pedestal o silla decorada de lo mas tropical del mundo para que al levantarse comience a caminar como bambi recién nacido.

Al igual que las fiestas de fin de año, en los quince años es valido poner las canciones de siempre , como la ochentera de Chayanne “Tiempo de Vals” o en su defecto Timbiriche con “Quinceañera”  canciones que son requisito que la pueden acompañar con lo que venga. Pero esas son requisito si estamos siguiendo la regla y alguien recuerda que la homenajeada no sabe caminar aun con esos zapatos que intento amenazar para que también la pongan a bailar en publico. Que pecado.  

Afortunadamente en estos quince no existía la compañía de un cuerpo de baile compuesto por las mejores amigas de la cumpleañera y los menos feos del salón de clase. Ahi por lo general viene el paso doble, una salsa y se termina con un regueton que pone en evidencia que la inocente niña que aparentemente se convierte en mujer ese día perrea desde hace rato. Gracias a Dios este protocolo que resulta el show de entretenimiento de la noche no tarda mas de 15 minutos, a no ser que la etapa de baile incluya cambio de vestuario, cámaras de humo y todas esas vainas que pueden hacer parte de la pirotecnia de un evento carnavalescamente familiar.

Luego de la elegancia, la pomposidad del evento dos horas mas tarde y con ayuda de unos cuantos tragos, los adultos están en mitad de la pista con la corbata en la cabeza, las mujeres sin zapatillas bailando como adolescentes y el grupo de adolescentes jugando a hacer sus primeros pinitos en eso del comportamiento adulto, algunos borrachitos que no se pueden tener en la silla, otras empezando con sus tácticas de conquista y así queda atrás el protocolo glamoroso del vals de Chayanne de unas horas atrás.

Pero con todo y esto, Asi son los cumpleaños en Colombia no como los que salen en MTV que incluyen a un cantante famoso, ni le regalaron un carro fabuloso a la cumpleañera. Aquí solo le llenan un buzón, pozo o cajita de regalos con sobrecitos con dinero y a cambio mandan a todo el mundo jincho para la casa o aburrido por que no pudieron repetir arroz con pollo, torta, gelatina o huevitos de codorniz con salsa rosada.
Igual con todo y lo único de estas fiestas, aún hay quinceañeras que prefieren un viaje, la plata en efectivo y evitarse el vals, el vestido de novia floriondo y esos sobres de la lluvia de sobres, vacíos.
Pero igual, esto es Colombia, los quince y esas fiestas que si me invitan, lo pienso dos veces para ir.

Good Luck
Matt

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